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  • Anuncio importantísimo!!

    El pasado 14 de febrero, AEIOU cumpli√≥ dos a√Īos desde su fundaci√≥n y sus componentes llegamos a un punto en nuestras vidas en el que quer√≠amos probar suerte por separado. Por lo tanto, ahora mismo cada una tenemos nuestros propios blogs donde continuamos compartiendo nuestras composiciones, opiniones y recomendaciones con todos. Adem√°s, aunque estemos separadas, siempre estaremos unidas por pertenecer a AEIOU y cada 14 de febrero recordaremos con cari√Īo la creaci√≥n de nuestro primer blog y tambi√©n recordaremos a todas las personas que nos apoyaron y que nos comentaron.

    Y aquí os pongo nuestros blogs:

    Todos somos buscadores de vero

    Todos somos buscadores

    Xely_SM de Xely

    xeli_SM

    P√°sate un momento de Yoli

    P√°sate un momento

    A todas aquellas personas que nos apoyaron en este blog les damos las gracias por ello y les rogamos que lo sigan haciendo. Del mismo modo que pedimos a todos que nos visiten por nuestros respectivos blogs.

    gracias

    Saludos y hasta siempre!!

  • Inevitable

    No puedo evitar que,
    cada noche,
    me acerque a la ventana
    y al cielo mire.
    Si est√° nublado
    veo las nubes,
    y si est√° claro
    observo las estrellas.
    Las cuento, y
    las vuelvo a contar,
    y de pronto, en ti
    ya estoy pensando.
    Es inevitable,
    salir a la ventana
    y ponerse a pensar,
    a recordar sin llorar.

    Xely

  • Habitación 136

    -I√Īaki, ¬Ņno sabes lo que ocurri√≥ el s√°bado, despu√©s de que te fueras? -negu√©, me estaba asustando. Si por mi culpa le hubiese pasado algo a Julia no me lo perdonar√≠a -pues seg√ļn me cont√≥ su madre, parece ser que sali√≥ corriendo de su habitaci√≥n, aunque no me dijo el motivo, se mare√≥ y se cay√≥ por las escaleras.
    -¬ŅY est√° bien? -ese s√°bado hab√≠a tenido en todo momento un mal presentimiento y se cumpli√≥ con el accidente de Julia.
    -Está relativamente bien. Pero ese accidente le ha ahorrado la difícil elección de tener o no el bebé. La caída le provocó el aborto -se me cayó el alma a los pies, no sabía si aquello era bueno o malo, pero ahora estaba seguro de que tenía que ir a visitar a Julia.
    -Creo que salió corriendo detrás mía, porque cuando me enteré de que había sido Jose, me fui rápidamente y no me fijé en nada. No debí reaccionar así, tenía que haberme quedado y hablar con ella.
    -I√Īaki, no fue culpa tuya, y Julia, lo sabes muy bien creo yo, no te echar√° nada en cara. En to do esto no hay culpable, solo v√≠ctimas y el √ļnico que puede sentirse as√≠ es Jose -estaba m√°s calmado, nunca cre√≠ que hablar con alguien pudiera solucionar tantas cosas-. Ve a visitarla y hablad. Las cosas no pueden ir a peor, o eso espero.
    -Sí, tienes razón. Creo que iré el sábado, así hoy puedo buscar algo para llevarle.
    -¡Elige bien! Venga, ya puedes irte. Adiós y hasta el lunes.
    -Adiós Alicia.
    El instituto ya estaba casi vac√≠o y me gustaba as√≠. Cuando estaba con mis compa√Īeros me sent√≠a obligado a comportarme de una manera diferente a como soy en realidad; al principio no me costaba nada, era muy f√°cil fingir. Sin embargo ahora, sabiendo todo lo que s√© acerca de Julia, me cuesta mucho ocultarlo delante de todos; de hecho cuando pasaba lista y la llamaba tenia que hacer el esfuerzo de callarme y no decir nada. Aunque me parec√≠a raro que nadie se preocupara por una persona como ella. Eso suele pasar cuando una persona es demasiado t√≠mida, pues la timidez oculta todo sobre ella, tanto lo bueno como lo malo, que suele ser poco.
    Esta tarde comparé algo para Julia, a ver si acierto como cuando le compré el libro sobre Rèmi, hasta a mí gustó. Tendré que recomendárselo también a Jose, para que aprenda a superar los malos momentos y los problemas con ayuda de otros personas, y no con la de la bebida.

    Yoli

  • Federico García Lorca

    All√° por el 5 de junio de 1898, nac√≠a en Fuente Vaquero el poeta y dramaturgo Federico Garc√≠a Lorca. Este escritor es uno de los representantes de la generaci√≥n del 27. Estudia en las universidades de Granada y Madrid, y es en √©sta ciudad donde vive en la Residencia de Estudiantes, en la que conoce al cineasta Luis Bu√Īuel, al pintor Salvador Dal√≠, y a los escritores Gerardo Diego y Vicente Aleixandre. A lo largo de los a√Īos treinta viaja por Espa√Īa dirigiendo el grupo universitario de teatro La Barraca. Como poeta se pueden destacar obras como Poeta en Nueva York, Romancero gitano y Canciones; y como dramaturgo destacan obras como La zapatera prodigiosa, y la considerada trilog√≠a (Bodas de sangre, Yerma y La casa de Bernarda Alba). Lorca muere fusilado en V√≠znar, cerca de Granada en el a√Īo 1936.

     

    Y como muestra un botón, un poema de otro de sus libros de poemas que tampoco se puede olvidar, Seis poemas galegos:

    CANZON DE CUNA PRA ROSALIA CASTRO, MORTA

    ¬°√Črguete, mi√Īa amiga,
    que xa cantan os galos do día!
    ¬°√Črguete, mi√Īa amada,
    porque o vento muxe, coma unha vaca!

    Os arados van e vén
    dende Santiago a Belén.
    Dende Belén a Santiago
    un anxo ven en un barco.
    Un barco de prata fina
    que trai a door de Galicia.
    Galicia deitada e queda
    transida de tristes herbas.
    Herbas que cobren teu leito
    e a negra fonte dos teus cabelos.
    Cabelos que van ao mar
    onde as nubens te√Īen seu nidio pombal.

    ¬°√Črguete, mi√Īa amiga,
    que xa cantan os galos do día!
    ¬°√Črguete, mi√Īa amada,
    porque o vento muxe, coma unha vaca!

  • Habitación 136

    -Sé que no soy nadie para entrometerme, pero creo que deberías ir a verla.
    -¬ŅY crees que no lo s√©? -todos estos d√≠as he estado furioso conmigo mismo por no se capaz de hacerlo. No s√© con que cara mirarla- He pensado mil veces en ir a verla. Yo s√© que ella no tiene la culpa, pero en el fondo se la estoy echando continuamente por haber cambiado tanto mi vida.
    -Y en vez de agradecérselo, la culpas -con el montón de suspensos que había tenido en mi vida, nunca me había enfadado con un profesor, pero en ese momento me estaba poniendo muy nervioso al ver que Alicia adivinaba todo lo que estaba pasando por mi mente.
    -Lo sé, pero es lo que siento.
    -Est√° bien, pero deber√≠as hacer un esfuerzo e ir a visitarla, tampoco va a ser f√°cil para ella. Y despu√©s de lo que le ha pasado, ella te agradecer√° la compa√Ī√≠a.
    -No sé. Sólo leí la carta que te iba a dar. A ella eso no creo que la afectara tanto -no estaba entendiendo nada. Tal como hablaba Alicia, parecía que había sucedido algo terrible.
    -I√Īaki, ¬Ņno sabes lo que ocurri√≥ el s√°bado, despu√©s de que te fueras? -negu√©, me estaba asustando. Si por mi culpa le hubiese pasado algo a Julia no me lo perdonar√≠a...

    Yoli

  • El asesino de naipes

    11.Esto no puede seguir as√≠ Ya me estaba cansando. Ya nadie cre√≠a en mi profesionalidad, ni yo mismo. - ¬°Te atrapar√©!- grit√© con odio, arrugando el papel que ten√≠a entre mis manos. - Claro que le atraparemos- dijo Gregory, que se escond√≠a tras la puerta, intentando consolarme. - Estoy llegando a la conclusi√≥n- dijo Teresa- de que no debe ser un solo asesino, si no varios, porqu√© ¬Ņc√≥mo es posible que no cometa ning√ļn error y mate a tanta gente en tan poco tiempo? El asesino tiene que tener alg√ļn c√≥mplice. - No creo que sea as√≠, Teresa‚Äď empec√© a decir-, por mi experiencia, s√© que los asesinos en serie son personas perturbadas psicol√≥gica o mentalmente, y por lo tanto no creen ni conf√≠an en nadie. De todas formas- continu√©-, siempre puede haber excepciones. - Jefe- interrumpi√≥ Laura- est√° aqu√≠ la madre de una de las v√≠ctimas, y quiere hablar con usted. ¬ŅLe digo que pase? - S√≠, claro que s√≠. ¬ŅDe que v√≠ctima era madre?- me interes√©. - De su amigo, el comisario Rub√©n. Teresa y Gregory salieron de mi despacho y dejaron paso a la madre de mi gran amigo. - Buenos d√≠as agente. Soy Elizabet Guti√©rrez Camino, la madre de Rub√©n Blanco Guti√©rrez. - S√≠, s√≠. S√© qui√©n es usted, su hijo era un gran amigo m√≠o. - Pues, perd√≥neme que lo dude. - No la entiendo, ¬Ņa qu√© se refiere? - Lo que quiero decir, es que si usted fuera amigo de mi hijo, har√≠a todo lo posible para atrapar al culpable de su muerte, ¬Ņno cree? - Claro que s√≠, se√Īora, y le juro que estamos haciendo todo lo posible para dar con el asesino. Pero, hay que tener en cuenta, que es muy listo y √°gil. - Pues a m√≠, sus palabras y sus juramentos no me resuelven nada. Nada ni nadie me va a devolver a mi hijo, la √ļnica consolaci√≥n que me queda es ver entre rejas a la persona que le arrebat√≥ la vida. - Tenga la certeza de que lo atraparemos, el asesino de su hijo no quedar√° impune. Pero, resp√≥ndame algo: ¬Ņcree qu√© al atrapar al asesino su dolor desaparecer√°? - Claro que no, pero seguramente disminuir√°, y, al menos, el asesino sufrir√° una peque√Īa parte de lo que yo he sufrido. Bueno, yo ya me voy, espero tener noticias suyas pronto, y, sobra decir, espero que sean buenas. - Las tendr√°, le aseguro que las tendr√°. Me levant√© como buen caballero para despedirla, y le ofrec√≠ mi mano para darnos un apret√≥n, pero lo √ļnico que consegu√≠ fue que me viera por encima del hombro y me dedicara una cara de odio. Por fin se hab√≠a ido. Gregory, Laura y Teresa, escucharon toda la conversaci√≥n. Yo notaba que ellos estaban preocupados, desesperados y con las esperanzas rotas. Sus ojos lo dec√≠an y, tal vez, los m√≠os tambi√©n. Al fin, los tres entraron en mi despacho. - Lo sentimos jefe. Las palabras de Elizabet, han sido muy dolorosas- intent√≥ animar Laura-, no se venga abajo, no le d√© ese gusto al asesino. Yo estoy segura de que le atraparemos. Laura era una amiga estupenda, adem√°s de una gran profesional, siempre que yo estaba triste, ella intentaba animarme y darme esperanzas, y, al final, siempre terminaba sac√°ndome una sonrisa, pero esta vez no fue as√≠, ni tan siquiera mi boca sent√≠a √°nimos como para moverse. Vero
  • ...

    Es de noche,

    y est√° lloviendo,

    pero yo me senté

    frente a mi ventana,

    con un papel arrugado

    y un l√°piz viejo,

    y me puse a escribir.

    Ese papel eres t√ļ,

    y el l√°piz soy yo,

    y voy recorriendo

    todo tu cuerpo

    con mis temblorosas

    y tristes manos,

    y te siento cerco.

    Cerca. Cerca,

    te siento tan cerca

    que puedo olerte,

    verte, oírte,

    tocarte y besarte,

    sentir tu calor

    y sentir el amor.

     

  • ...

    Como una l√°grima
    en un mar, perdida;
    como una estrella
    en el cielo, olvidada;
    como la nieve
    en la monta√Īa, dormida.
    Como un grito
    en el espacio, silenciosa;
    como un color
    en la oscuridad, ciega;
    así me siento,
    presa de esta humanidad.

    Xely

  • Habitación 136

    ¬ŅPor qu√© te emborrachaste tanto?
    -Mira, d√©jame en paz. Ya tengo bastantes problemas como para soportar ahora tus preguntas de ni√Īo mimado -ahora s√≠ que no aguant√© m√°s. Me levant√© y me puse frente a √©l.
    -¬°Yo, ni√Īo mimado! Yo no voy por ah√≠ emborrach√°ndome y violando a la primera chica que encuentre. Y que yo sepa a√ļn no fuiste a verla al hospital -no s√© si me estaba haciendo caso o no, parec√≠a estar en otro parte-. Supongo que asumir√°s las consecuencias y te har√°s cargo de ese beb√© -esta vez me miro sorprendido.
    -¬ŅEst√° embarazada? -eso s√≠ que era la gota que colmaba el vaso. Le di otro pu√Īetazo, estaba realmente enfadado con aquella nueva versi√≥n de Jose, pero esta vez se defendi√≥.
    Los dos cayeron al suelo. La sangre de sus heridas, tanto físicas como psíquicas , goteaba en el suelo junto a la lluvia.
    E
    l lunes fue el √ļnico d√≠a que falt√© al instituto. El martes, mi√©rcoles y jueves fui y me di cuenta de que todo lo que hab√≠a hecho en clase para ayudar a Julia se hab√≠a convertido en una costumbre: tomaba apuntes, subrayaba en los libros, hac√≠a y correg√≠a los deberes. En estas semanas hab√≠a tenido varios ex√°menes, hab√≠a aprobado m√°s que en toda la primera evaluaci√≥n. Aunque no fui a visitar a Julia. No estaba enfadado con ella por haberme ocultado la verdad, s√© que lo hizo con buena intenci√≥n.
    Hoy en el instituto se ha celebrado san Valent√≠n, aunque el d√≠a propio es el s√°bado. Todos est√°n revolucionados, desde los enanos de primero de la ESO, hasta los grandes de Bachillerato. A m√≠ nunca me pareci√≥ un d√≠a tan importante; si quieres a alguien de verdad, se demuestra cada d√≠a, no una vez al a√Īo. Aunque, claramente, esto nunca se lo dije a mis amigos.
    Entré en clase, Alicia aun no había llegado pero ya estaban todos en clase, excepto Jose. Me senté, esperando a que terminara ya el día para irme a casa y empezar un largo fin de semana. Esta es la cuarta clase con Alicia esta semana y hace cinco días que no visito a Julia. En esta asignatura siempre me acuerdo de ella ya que estamos dando el Romanticismo. Estuve pensando en ir a visitarla pero no soy capaz de hacerlo.
    Acaba de sonar el timbre, soy el √ļltimo en recoger y me dirig√≠a a la puerta para salir.
    -I√Īaki, ¬Ņhas hablado con Julia?
    -No, todavía no -me doy la vuelta y cierro la puerta...

    Yoli

  • El asesino de naipes

    10. Nosotros también sentimos
    Pobre se√Īora, la compadezco, es muy dif√≠cil perder a un hijo, por desgracia, lo s√© por experiencia propia.
    Dar estas noticias, para mí, es la parte más difícil de este trabajo. Aunque uno ya está habituado, y pese a la experiencia, nunca consigues mantenerte totalmente al margen de la vida de las víctimas, y sobretodo, aunque mucha gente lo dude, a nosotros, los policías, también nos duelen las muertes pese a no conocer a las víctimas, en especial cuando son personas jóvenes.
    No me gusta hacer de víctima, aunque no lo parezca, pero pienso que ver a los cuerpos sin vida, perseguir asesinos, dar la noticia de la muerte de una persona a su familia, etc., en fin, todo lo que este trabajo conlleva, me afecta más a mí que al resto del cuerpo de homicidios, ya sabéis, por mi pasado.
    Si después de esta confesión, os preguntáis por qué no me busco otro trabajo, la respuesta es muy sencilla: no sé hacer otra cosa, y aunque supiera, no lo cambiaría. Es cierto, que tiene cosas muy duras como las que he mencionado antes, pero también tiene cosas muy bonitas, como, por ejemplo: poder atrapar a los asesinos más buscados, ver las sonrisas de las personas a las que has salvado o la de las que has vengado la muerte de un ser querido, sentirte como un héroe...
    Por mucho dolor que este trabajo me provea, no lo cambiaría por nada.
    Si quieres dedicarte a esto, debes aprender a amar tu trabajo, y mantenerte al margen de tus propios sentimientos, para poder soportar las sonrisas de los asesinos.

    Vero

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